PEZ BLOB: LA PROFUNDIDAD SONORA Y TODO LO QUE EN ELLA SOBRENADA

PEZ BLOB: LA PROFUNDIDAD SONORA Y TODO LO QUE EN ELLA SOBRENADA

El trío santafesino Pez Blob acaba de publicar «Enero bajo el árbol», su segunda producción discográfica. Por tal motivo, entrevistamos a sus integrantes: Rocío Giménez López, Luciana Bass y Gerónimo Mangini. Compartimos las respuestas que con inmejorable amabilidad nos hicieron llegar.


Para escuchar Enero bajo el árbol de Pez Blob:


Zambullirse hasta las profundidades abisales de los océanos, una travesía a la que invita el nombre de este trío santafesino, no condice con la reciente salida (a la superficie) de su segunda producción discográfica: Enero bajo el árbol. Eso sí, bucear tras la estela de Océano pez, registro debut lanzado en 2018, pone a flote el rumbo de exploración sonora asumido por Pez Blob. Lo conforman Rocío Giménez LópezLuciana Bass y Gerónimo Mangini, quienes mediante la libre improvisación entablan un diálogo entre las experimentaciones con sus respectivos instrumentos: un linde en el que se cruzan la cualidad acústica del piano y la paleta electrónica de los sintetizadores; los tramos de efectos que dibuja la guitarra, donde se solapan distorsiones envolventes, arpegios que subyugan y punteos no menos hipnóticos; una batería que obtiene del sigilo la fuerza para redoblar la potencia de cada toque.


-El disco se grabó, según la ficha técnica, el 7 y 8 de febrero de este año. ¿Por qué decidieron publicarlo, a través de plataformas como Bandcamp y YouTube, ahora, en el mes de agosto, en un contexto de pandemia que impide presentarlo en directo, compartirlo en vivo?

En primer lugar, era nuestra idea inicial que el disco saliera cuando hubiéramos encontrado un sello que nos guste. Así, una vez encontrado su lugar en el sello ICM y coordinada la fecha de edición, decidimos sacarlo a mitad de año, aun en este contexto tan incierto. Es muy difícil hacer una proyección de presentación en vivo hoy en día, aunque nos gustaría que pueda suceder en un futuro próximo. Nos gusta también la idea de que esté disponible y al alcance del público que desde su casa se acerca a nuestra música.

-En comparación con el anterior, Océano pez, en este nuevo álbum resalta la presencia de los sintetizadores. ¿A qué se debe que fueran incluidos? ¿Hay algo del orden de la búsqueda sonora, de la indagación instrumental?

Rocío Giménez López. En este segundo disco hay más espacio para esa sonoridad y fue una decisión del grupo la de trabajar a partir de esas texturas tímbricas que surgen a la vez de la guitarra preparada, la batería no convencional y los sintetizadores. Muchas de las composiciones, y también lo que sucede durante la improvisación, están basadas en la idea de superponer capas. Y, en ese uso de las capas, estas “texturas” también funcionan como generadoras de forma musical, como paisajes sonoros, o como disparadores creativos de melodía, armonía o ritmo. Pusimos la lupa en pensar y experimentar con estas cosas, distinto al disco anterior, en el que el input de lo que venía de afuera (máquinas, campanas, objetos) era determinante.


-Albert Ayler y Lee Konitz (quien falleció, nonagenario ya, el 15 de abril de este año), referencias de peso en la historia del jazz, aparecen en Enero bajo el árbol: al primero le dedican dos piezas en las que se escucha el sample de su voz, mientras que del segundo versionan «Subconscious-Lee«. ¿Qué les suscita a ustedes, qué resonancias provoca en el lenguaje con que desarrollan su propuesta, en las distintas formas de éste que eligen practicar como proyecto, la obra de estos saxofonistas y compositores?

Luciana Bass. –Lo que nos gusta principalmente de Albert Ayler es su energía visceral, sus melodías y el modo de trabajarlas de una manera abierta, sobre todo en el disco «Spiritual Unity». Eso más que nada funcionó como una fuente de inspiración, y traer un extracto de su voz, parte de una entrevista, fue un modo de homenajearlo. Incluimos «Subconsciuos-Lee» de Lee Konitz porque trabajamos esa melodía en varios ensayos. En primera instancia la tomamos como disparadora de ejercicios, y finalmente grabamos una versión y decidimos que quede en el disco. Es una característica de la forma de trabajo del grupo tomar músicas de referentes que nos inspiran, y tratar de generar algo propio a partir de eso.


Resulta muy difícil desentenderse del proceso que condujo a la realización material del álbum, que a las claras indica el conjunto de auspiciosos empeños que coincidieron para que se lograse. Editado por el sello perteneciente a la cooperativa ICM (Improvisación Colectiva en Mar del Plata) -organizadora del festival jazzero de dicha ciudad y responsable de ECEM (Espacio Colectivo de Enseñanza Musical); se dedica también a la publicación de libros-, su técnico de grabación, a la vez encargado de la mezcla y del mastering, fue Carlos Eduardo Quebrada Vázquez, bajista y compositor de desbordantes actividades creativas, entre las que tiene lugar la codirección de TVLrec.

-Para Océano pez usaron locaciones naturales: fábricas en funcionamiento, un club social; durante los registros dejaron las puertas abiertas a todo cuanto pudiese suceder, incorporándolo, haciéndolo incidir en la estructura final, en el armazón sonoro de los temas. Esta vez, con Enero bajo el árbol, se metieron en el estudio (el Ideo Music), un sitio del que siempre se presume que efectúa otro tratamiento de los sonidos, prolijo y más cuidadoso. ¿Qué les ayudó a descubrir la grabación en un estudio? Llevarla a cabo dentro del ámbito cerrado que constituye, ¿se debió a concepciones musicales, a intuiciones, a interrogantes que deseaban plasmar en esta nueva producción?

Gerónimo Mangni. –Luego de tener una experiencia tan fuerte como la de grabar en esos contextos en el cual se desarrolló Océano pez, queríamos registrar nuestra música en lo opuesto a eso, es decir, en un estudio. Un estudio es un contexto siempre más íntimo, donde las condiciones acústicas son distintas. Pudimos disponer de más tiempo para probar cosas. Grabando de esta manera, nos permitió componer desde otro lugar, con más tiempo, y poner la atención en otros detalles. Lo hermoso de Pez Blob es que los interrogantes siempre están. Enero bajo el árbol es una muestra de las respuestas a esos interrogantes, y que dejamos plasmadas a través de este disco.


El «riff visible del ramaje» que la rosarina Beatriz Vignoli traduce como «un alma en las líneas del aire» en los versos de Árbol solo (Ivan Rosado, 2017), permite leer a la perfección cuál es el concierto que anima el ensamble aleatorio de los «ruidos»: el trino agudo de pájaros; el tenaz ulular del viento; la agitación zumbona de las hojas; el chasquido sorpresivo del desprendimiento de algunos frutos. Todos estos elementos (que no están presentes en el citado poema), si ingresan a una textura que se sirve de ellos para su propia confección, reflejan cómo el acontecimiento artístico de lo contingente sobrenada en las decisivas interferencias. De manera similar, entregarse a la tarea de invocarlos, con la atención puesta en su captura, no imposibilita ni anula el hallazgo insospechado.

La aventura de surcar junto a Pez Blob las aguas de una música fresca, vital, depara el irrepetible encuentro con lo espontáneo.


Entrevista realizado por Gastón Rama – La Nota Azul -.


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