SANTIAGO BARTOLOMÉ & «MICROFEEL»: PARA DIFUMINAR EL ESTRECHAMIENTO DE LOS BORDES

SANTIAGO BARTOLOMÉ & «MICROFEEL»: PARA DIFUMINAR EL ESTRECHAMIENTO DE LOS BORDES

 

El trajín de la Ciudad de Córdoba se acomodó, bajo el peso de una circunstancia ineludible -la de la pandemia-, a este parate, pero algo, un envión y lo que arrastra con su inercia, se empecina, todavía insiste. Aquellos «gadgets» que antes del inédito advenimiento del coronavirus COVID-19 se dejaban usar como enlaces de puntos remotos, o no tanto, pasaron a copar toda la escena: los «lives» de las consabidas redes sociales se volvieron sinónimos de «sets» y de «performances»; así, el acontecimiento inventivo franquea, colaborando a sobrellevarlo, el aislamiento social obligatorio, se desperdiga por los ámbitos domésticos.
A finales del mes de abril, y a través de su canal de YouTube, Santiago Bartolomé compartió, con realización fechada el día 8 de marzo de 2020, un adelanto del álbum del dúo que conforma junto a Sebastián Seifert, alias «Microfeel». La canción del video toma su título de una comarca situada en la isla indonesa de Bali, llamada Ubud. El nombre remite, no sin espontánea singularidad, a una geografía donde la danza popular propicia recorridos hacia lo trascendente y las melodías mixturan ceremoniales con festividades. Permitido está, entonces, hablar de una música que escapa al concepto de lo puro.

-¿Cómo llegan a coincidir en este proyecto? ¿Desde cuándo se encuentran funcionando como dúo?

Santiago Bartolomé. -Conocí a Sebastián en un festival, aquí en Córdoba, llamado Santo Noise. Él venía de Barcelona, hizo un «live set». Yo ese año justo toqué también en el festival, estaba un poco ayudando en la organización, y entonces recibí a Seba en casa. Y ahí nos conocimos. Nos gustó mucho la idea: teníamos, de la música que escuchábamos, muchos gustos en común. Después de ese encuentro, que estuvimos compartiendo, nos prometimos hacer algo en conjunto. Aunque, como él vive en Barcelona, era un poco, así, osada la idea de hacer algo en conjunto, pero quedó latente. Y nos seguimos escribiendo durante todo el 2019. Pegamos buena onda amistosamente también. Entonces nos íbamos siguiendo, adónde andaba cada uno.
¿Desde cuándo estamos trabajando como dúo? Podría decir que desde la segunda mitad del año 2019, o más llegando a fin de año. Primero hicimos unas pruebas con unos temas que ya tenía compuestos Seba, a ver cómo funcionaba la sonoridad. Yo fui buscando sonidos diversos que pudieran mixturarse con lo que él venía haciendo. Y para fin de año hicimos el primer registro de lo que es este álbum. O sea, compositivamente, se podría decir que desde diciembre de 2019.

Sebastián Seifert. -Bueno, con Santiago nos conocimos, casualmente, en un festival que hay en la Ciudad de Córdoba, hace ya varias ediciones, y que se llama Santo Noise. En esa ocasión me alojé en casa de Santiago. E inmediatamente nos dimos cuenta de que teníamos muchísimas cosas en común, a nivel musical, a nivel de gustos, de estilos; de formas de ver la vida, ya que también los dos somos personas que solemos estar, hasta antes del COVID-19, viajando muchísimo. Todos esos caminos nos llevaron, de una manera muy sinérgica y muy natural, así, con el fluir, a trabajar juntos y a potenciar, cada uno, la parte que puede dar al proyecto; en lo musical y en las técnicas que cada uno trae, ¿no?: el «background» de Santiago en todo lo que es música expiremental, jazz, música clásica, como un instrumentista que es, y yo en la parte electrónica, con el proyecto de «Microfeel», con el que llevo varios álbumes a cuesta. Darle una cosa nueva, de fusión con lo que hace Santiago, a los dos nos aporta mucho. Espero que pronto lo podamos mostrar, porque lo que pasa en vivo, cuando tocamos juntos, es una experiencia que potencia además la parte musical.

-El material audiovisual, el tema «Ubud», disponible para ver y escuchar, ¿se trata, por decirlo de algún modo, de un «work in progress»? ¿O lo que vendría a constituir el nuevo álbum ya está registrado en su totalidad?

Santiago Bartolomé. -Diríamos que estamos en «work in progress». Porque todavía falta cerrar un montón de cosas, como invitados, elegir tomas, tal vez agregar un tema más. Así que estamos en pleno proceso de trabajo del álbum.

Sebastián Seifert. -El tema «Ubud» forma parte de una sesión de grabación que hemos hecho para el álbum, o sea que va a formar parte de los «tracks» que estamos preparando para el álbum. Y es la segunda sesión de grabación que hicimos en Camarón Brujo. Hicimos primero una, si mal no recuerdo, en diciembre del año pasado, y después hicimos esa en marzo. A partir de ahí logramos tener el material, de momento casi total para lo que es el álbum, con el que estamos trabajando, editándolo, porque lo que hemos hecho es grabar algunos temas, pero también generar una especie de paleta de colores o librería de sonidos desde donde comenzar a germinar alguno de los «tracks».

-¿Por qué eligieron el estudio Camarón Brujo, de la Ciudad de Buenos Aires? ¿Qué pueden contar, en relación a los objetivos que se propusieron lograr, de la labor de Nahuel «Naku» Berneri -quien, además de la grabación, es el responsable de la mezcla y de la masterización-?

Santiago Bartolomé. -Elegimos Camarón Brujo por varias razones. Creo que la principal es artística, porque Seba venía trabajando en el lugar con Naku. Él es nacido ahí, en Coghlan, en Buenos Aires, o sea que conoce el estudio desde sus comienzos. Y los discos que ha trabajado ahí, la verdad es que están muy buenos. Aparte de la comodidad sobre la que él me contaba. Particularmente yo no conocía ni el estudio ni a Naku, pero mi experiencia de grabar en Camarón Brujo fue alucinante. En todo sentido: humano, técnico. Colmé mis expectativas al cien por ciento. Respecto a la labor de Naku, es como te digo: una persona increíble, una onda tremenda, muy buen técnico, aparte de músico; él viene trabajando con Daniel Melero, entonces a toda esa parte electrónica el loco la tiene atada. Esa sumatoria de cosas hizo que, después de la primera experiencia en diciembre, repitiéramos en marzo seguir trabajando el disco ahí.

Sebastián Seifert. -Hace varios años que termino, como «Microfeel», grabando y mezclando mi música ahí, en Camarón Brujo. Lo conozco hace varios años a Naku. Hay muy buena energía y hay muy buen nivel técnico y profesional en el estudio, lo cual nos hace poder fluir en una cosa, que es el estudio de grabación, que de por sí no es tan fácil. Porque no es un lugar, como es tu casa, en el que habitualmente estás haciendo música. Y el hacerte sentir como en tu casa ayuda a que las cosas funcionen mejor. La verdad: encantado de estar ahí. Naku es el encargado de la mezcla, sí, pero al «mastering» todavía no sabemos si lo vamos hacer ahí o en otro lugar.

Dos proyectos locales que tienen a la inconfundible trompeta de Santiago Bartolomé como protagonista, «Música de Sobrivencia» junto al contrabajista y cellista Gustavo Lorenzatti y el trío «Sombra de Tupac» con los guitarristas Chino Pachas y Olonam Sogal, han enfatizado la interrelación provechosa entre la proyección de imágenes y sus presentaciones, a la vez que supieron cómo darle a los efectos electrónicos un lugar destacado dentro de la creación de texturas sonoras. En compañía de «Microfeel», esa búsqueda hace de lo audiovisual un material cuyas posibilidades de expansión, para difuminar el estrechamiento de los bordes, resultan sumamente estimulantes y promisorias.

 

-¿De qué manera sucedió, o sucede, la génesis de las canciones?: ¿improvisaciones en el estudio?, ¿composiciones pulidas antes de grabar?…

Santiago Bartolomé. -Yo creo que hay de todo un poco en el proceso compositivo que hemos venido trabajando. Hemos ido un poco armados al estudio, sobre todo en formas, en la selección de sonidos. Que es un poco, también, la impronta del dúo, ¿no?: explorar sonidos nuevos, elegir un sonido para una composición de Seba, o viceversa. De todo un poco. Entonces, por ahí hay estructuras armadas o un sonido armado y después de eso sí hay improvisaciones. Y las improvisaciones también van variando; me ha pasado a mí, particularmente, improvisar en el estudio sonidos o una forma, y viceversa. Hay, también, un trabajo compositivo después del día del registro en Camarón, o sea que podemos cambiar partes, trabajarlas. Porque, bueno, la idea en el estudio es tener material para después poder trabajar.

Sebastián Seifert. -¿Cómo surge la composición? Hay de todo. Por un lado, creo, hay un trabajo previo, que me toca a mí, de generar «loops» y de generar ciertas bases, y a partir de ahí Santi propone la melodía, quizá, solista del tema. Y después, también, pasa lo contrario: a través de improvisaciones de los dos, o de Santi con la trompeta improvisando, yo tomo su trompeta y la transformo en otros «loops» o en otras cosas, en otros sonidos que forman parte del tema. Hay, así, como un ida y vuelta; no hay un proceso definido sino varios procesos de composición.

-¿Se orientan a partir de la concepción de un género musical, o han optado por desatenderse, borrando el límite de los diferentes estilos, de las etiquetas?

Santiago Bartolomé. -En mi caso particular, siempre estoy, ahí, como queriendo desetiquetarme, no encasillarme dentro de ningún género sino nutrirme. Después, a la hora de tocar, uno se siente más libre, porque no tenés que rendir un examen a un estilo o ser ortodoxo en eso. Mi vida musical ha sido un poco así, ¿no?: ir desde tocar música clásica, tango… Y en este caso, más cercano a la electrónica o a la «world music». Eso personalmente. Como dúo creo que el trabajo es similar; si bien la música tiene una fuerte impronta electrónica, tratamos de que esa electrónica sea ecléctica. Digamos, tiene partes de «ambient», más electrónica de baile también, o experimental en muchos casos. Entonces, si bien está orientado hacia un género musical, dentro de eso nos vamos abriendo. Con la impronta y con la eclecticidad de los dos es difícil encasillar el estilo. Así que yo voto por desetiquetarse, por sacarse las etiquetas.

Sebastián Seifert. -Creo que somos, más bien, de escaparle a los estilos. Los estilos son algo que es necesario para explicarle a la gente lo que uno está haciendo, o poder llegar a la gente que sabe uno más o menos qué tipo de música escucha y si puede gustarle lo que uno hace, ¿no? Santi, en su lado, tiene una cosa muy diversa; yo, por otro lado, estoy siempre en el género de la música electrónica porque hay una preponderancia de sonidos que tienen que ver más con la síntesis musical, con la síntesis del sonido, pero también me nutro de las músicas del mundo, de instrumentos, así, exóticos, del folklore de diferentes países. Hay una búsqueda del sonido más que del estilo, lo cual es importante porque nos hace buscar nuestro propio sonido dentro de lo que es el nuevo lenguaje musical, más allá de eso, de las etiquetas o de encasillarnos.

-Tomando nota de que se tratarán de piezas a las que difícilmente se las podrá encasillar como exponentes de una idea artística estática, única, ¿habrá colaboraciones?

Sebastián Seifert. -Sí, va a haber colaboraciones. De hecho, ya estamos pensando en ellas. Va a haber diferentes sonidos, músicas. Pronto estaremos con eso.

Santiago Bartolomé. -Sí, hemos buscado colaboraciones diversas. Ya tenemos dos confirmadas y estamos esperando la confirmación de alguna más. Una de ellas es Leonardo Prakash, un sitarista con el que yo vengo trabajando ya hace unos años; ahora estoy colaborando en el álbum de él, hemos hecho algunas giras tocando en algunos festivales. Al ser un sitar, un instrumento bien de la India, ya te da una impronta «world music», cosa de seguir ampliando eso de lo que hablábamos, lo de no etiquetarse con ningún estilo. También me confirmó Miguel Hiroshi, un percusionista japonés que vive en Madrid. He tenido, también, la suerte de tocar con él. Un percusionista multiinstrumentista, diría. Tiene un trabajo increíble con artistas conocidos internacionalmente. A los otros artistas que estamos esperando que cierren no los nombramos por una cuestión de cábala. Pero sí, la impronta de los invitados es ampliar un poco el espectro estilístico, y que la música sea más amplia en ese sentido.

Entrevista realizada por Gastón Rama

Compartir
Share

4 comentarios sobre “SANTIAGO BARTOLOMÉ & «MICROFEEL»: PARA DIFUMINAR EL ESTRECHAMIENTO DE LOS BORDES

  1. Wonderful article! This is the kind of information that are supposed
    to be shared around the web. Shame on the seek engines for now not positioning this
    submit higher! Come on over and talk over with my site .
    Thanks =)

    Check out my web page – Buy CBD

Responder a Nessa Salem Dewhirst Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *