«Una forma de reflexión musical y personal»

«Una forma de reflexión musical y personal»

Dos nuevos discos de Ernesto Jodos acaban de ser editados a través del sello ears&eyes Records. La ocasión recupera una música que ilumina algunas zonas de su carrera y su producción. La Nota Azul aprovechó la oportunidad para entrevistarlo y hacer este recorrido con la guía de sus propias palabras.

Cuando la salida de los álbumes fijaba domicilio en las bateas, dentro del territorio extinto -o casi: perviven honrosas excepciones, quizá adecuadas a otros modos- de las disquerías, las reediciones de algunos trabajos icónicos del género apostaban al aditamento de ciertos elementos para acuciar la curiosidad melómana; entre ellos, la inclusión de tomas de estudio desechadas durante la confección de la lista definitiva de tracks que el lanzamiento original ofreció, oportunamente, a sus oyentes. Una mezcla de hallazgo y novedad donde quedaba a un lado el significado estricto de tales palabras. Parecía, entonces, redescubrirse el clima que acompañó, caracterizándola, a la grabación, sin que el agregado de estas piezas dejase de aportar un aire inusual, o diferente, a lo ya conocido. Hoy, en el magma que arroja la erupción constante de internet, se ha vuelto demasiado común toparse con un sinnúmero de materiales de archivo de este tipo, de calidad y valor disímiles.

A través del sello norteamericano ears&eyes Records, mediante un tándem formado por los volúmenes Earlier Trips y Un Viaggio, cuya publicación simultánea se planificó para octubre de este 2020, el pianista y compositor Ernesto Jodos compartirá lo que bien puede describirse como una suerte de apasionada tarea de recuperación. Arman tamaña sorpresa temas ejecutados durante el mes de enero de dos años que ocuparon los extremos del primer decenio del siglo 21; 2001 y 2009 respectivamente. Los periplos, propulsados por el combustible del tiempo, enlazan sendos estudios de las ciudades de Nueva York y de Buenos Aires. La memoria fanática identificará, sí, títulos que figuran en producciones discográficas previas, pero se sabe: escapan al acto de la mera repetición los ecos y las resonancias que juegan y se divierten con el sonido que devuelven.

Es un verdadero lujo para La Nota Azul poder entrevistar a Ernesto Jodos con motivo de presentar estos dos álbumes y ofrecerle a los lectores y seguidores sus propias palabras que armonizan perfecto con su música.


La Nota Azul: –¿Qué te llevó a lanzar estos dos álbumes juntos como dos volúmenes consecutivos de archivos de tu carrera? ¿A qué se debe la espera de tantos años para editarlos?

Ernesto Jodos: – En estos tiempos tan extraños de la pandemia dediqué una parte del día a escuchar grabaciones que había hecho hace algunos años. Algunas de las editadas y también las que nunca salieron. Una forma de “reflexión” musical y personal. Las razones por las que algunas grabaciones nunca son editadas pueden ser varias. Es este caso tiene que ver con haberme visto inmerso en algún otro proyecto inmediatamente después de hacerlas y que ese proyecto posterior haya tomado más importancia en ese momento. Editar discos en Argentina es muy difícil y costoso, entonces muchas cosas quedan “afuera”.

LNA: –Earlier Trips está registrado en enero de 2001 en Nueva York, mientras que Un Viaggio es una grabación de enero de 2009 en Buenos Aires. ¿Hay alguna intención de retrospectiva o es sólo un hallazgo que se desea compartir? ¿Cómo valorás el aporte de estos registros y de su recuperación en tu trabajo actual como músico y compositor?

EJ: – Creo que la intención de retrospectiva es clara. Pero además, y más sencillamente, las ganas de que esta música pueda ser escuchada. Me parece que si alguien está interesado en mi trabajo, estas grabaciones completan en parte el panorama de mi desarrollo. De como algunas influencias fueron desapareciendo, y otras tomando más importancia, y de esta manera entender cómo se puede ir “armando” un sonido más personal.

LNA: –¿Cómo y en qué contexto se produjo este encuentro registrado en Earlier Trips con Matt Pavolka (contrabajo), Jeff Hirschfield (batería) y Donny McCaslin (saxo), tres destacados instrumentistas de la escena jazzera de Nueva York? ¿Se trata de música absolutamente inédita o hay publicaciones en las que ya se encuentre al menos de forma parcial?

EJ: – En esa época yo viajaba seguido a Nueva York. Paraba en casa de Matt (Pavolka), ya que fuimos compañeros en la universidad a principios de los ’90. Hemos tocado mucho juntos y en ese (el último viaje en varios años) decidí hacer una grabación con él y dos músicos con los que Matt solía tocar y que yo sólo conocía por grabaciones. Las grabaciones son todas inéditas, pero hay algunas composiciones mías que fueron grabadas luego: “Gaby’s Tune” está en mi disco Solo (BlueArt, 2004) y “El Donny” está en Perspectiva (S-Jazz, 2005), además de haber también una versión en el Vol. 2 de esta edición (Un Viaggio).


LNA: –Con el mismo trío de Un Viaggio, formado por Hernán Merlo (contrabajo) y Eloy Michelini (batería), publicaste dos años antes de esta grabación el álbum en el que tocaron composiciones de Lennie Tristano, Lee Konitz, Warne Marsh y Bauer. ¿Los temas de Un Viaggio eran el material para un segundo trabajo de esa formación, de ese proyecto?

EJ: – Después del disco que hicimos para Sony con la música de Tristano, etc., seguimos tocando muy seguido. En un momento tuvimos la posibilidad de tocar en el festival de “Umbria Jazz”, en Italia, y grabamos este material a los tres días de regresar. Ésta era ya la música que estábamos haciendo: algo de Tristano y Konitz (pero tocado de una manera diferente), Monk y algunas composiciones originales que aparecieron, grabadas con otros músicos, en el disco Fragmentos del mundo (BlueArt, 2011).


LNA: –Del cornetista y también pianista Enrique Norris aparece interpretada «Gotas arrítmicas»; del guitarrista Guillermo Bazzola, «Plot twist». Más allá de la semejanza o diferencia de edades que haya o no entre ustedes, ¿existen características que permitan ubicarlos, junto a otros nombres, como integrantes de una generación propia e inconfundible dentro de la evolución del jazz local? Si convenís a hablar con tales términos.

EJ: – Para esta sesión quise llevar algo de música de compañeros argentinos. Me pareció algo interesante. Considero a Enrique y a Guillermo más como maestros que como pares generacionales, pero sí es cierto que juntos compartimos el momento de ver crecer nuevamente el jazz en argentina.

LNA: – Los años de grabación de estas músicas no son poco significativos. A menudo se ubica el inicio de un nuevo impulso en el jazz argentino a comienzos de los años 2000. Veinte años después y a la luz de la recuperación de esta música, ¿cómo ves la escena del jazz en Argentina y cómo evaluás la orientación de tu propio trabajo en esa escena?

EJ: – Siempre hubo jazz en Argentina. Yo toqué en los ’90 y ’2000 con grandes músicos de generaciones anteriores: Eduardo Casalla, Chivo Borraro, Norberto Minichilo, y con otros músicos de generaciones más cercanas en el tiempo: Norris, Bazzola, Pepi Taveira, Carlos Lastra, Hernán Merlo. Vale decir: la “cosa” venía de antes, y por alguna razón se visibilizó en el momento que vos decís. La escena actual es muy interesante, mucho más variada que antes en propuestas y nivel. El medio (y sobrevivir artística y económicamente en él) es muy difícil, por la simple razón de que estamos en Argentina…


LNA: – Contanos un poco acerca del Festival de ears&eyes Records 2020 y sobre tu participación allí.

EJ: – Es una idea de Matthew Golombisky, quien es el creador del sello. Participo en tres temas que toco a piano solo, y tres temas a dúo con el contrabajista Maximiliano Kirszner.


LNA: – Además de tu presencia ineludible como músico, artista y compositor, también es de destacar tu trabajo como educador y formador. ¿Cuánto y cómo incide eso en tu música?

EJ: – Mi trabajo como docente me permite dos cosas muy importantes: estar en contacto constante con músicos más jóvenes, y no tener la necesidad de tocar música comercial para vivir.

LNA: – No sólo como músico sino también como educador has trascendido las fronteras nacionales. Nos gustaría que nos hablaras sobre la escena del jazz en otros países de Latinoamérica donde has desarrollado tu trabajo como docente y pianista, particularmente Colombia.

EJ: – Tuve muchos estudiantes de Colombia, Ecuador, Chile, Uruguay, Perú y Bolivia. De las escenas de esos países conozco un poco más de cerca las de Colombia y Chile, por haber ido mucho también a tocar. Son escenas muy fuertes, y con una personalidad bastante definida en cuanto a la manera de encarar esta música.


Hacedor de un presente artístico que no aparenta dar muestras de agotamiento, a su vasto derrotero lo jalonan diversas actividades que fueron trazando una zona singularísima, que emite brillos creativos bajo los cuales se ilumina parte considerable de la escena del jazz argentino del último período. Estos dos flamantes lanzamientos echan nuevas luces sobre esta historia e invitan al redescubrimiento y al goce profuso en los oídos.


Entrevista realizada por Gastón Rama y Franco Boczkowski

Compartir
Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *